Los habitantes de Mongolia se dedicaron durante siglos casi exclusivamente a la caza y al pastoreo. Eran tribus nómadas que, para alimentar su ganado, recorrían las extensas y las interminables llanuras de este territorio.
La vida nómada de los mongoles requería una vivienda adecuada para protegerse de las bajísimas temperaturas. Esta vivienda debía ser fácil de montar y de desmontar en poco tiempo, además de poder transportarse fácil a lomos de un caballo o de un camello. Todas estas condiciones son las que cumple la yurta, la tienda circular que este pueblo instala en sus constantes desplazamientos y que todavía hoy en día se sigue construyendo no solo en Mongolia sino también en muchos países del mundo.
Aquí os muestro una casa de los Mongoles por dentro.

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